ARTÍCULO CIENTÍFICO: EL COMPORTAMIENTO: UNA BALA CONTRA LA COVID 19

EL COMPORTAMIENTO: UNA BALA CONTRA LA COVID-19

Manuel Armayones

Revisora: Noelia Isabel Milera Loaiza

Facultad de Psicología, Universidad Peruana Cayetano Heredia

 Resumen

 En estos momentos de pandemia, cuando aún no contamos con vacunas ni tratamientos, la ciencia del comportamiento está tomando un rol crucial para controlar esta crisis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado diversos comportamientos que se deben seguir, para prevenir los contagios de este virus; sin embargo, estas propuestas solo quedan en “lo que se debe hacer” y no en hechos. A pesar de realizarse diversas campañas informativas sobre el lavado de manos, mantener el distanciamiento social, respetar el confinamiento u otros, no se logra cambiar verdaderamente la conducta de los individuos.

Lo anterior se debe, a que muchas personas llevan a cabo acciones de manera automática, como tocarse la cara. También, a los sesgos cognitivos, los cuales llevan a los sujetos a juicios inexactos e interpretaciones irracionales. El sesgo de confirmación nos hace considerar como cierto lo que pensamos; por ejemplo, si un sujeto cree que la mayoría de las personas están rompiendo la cuarentena, tenderá a fijar su atención sólo en noticias sobre infractores y sanciones aplicadas por no respetar el confinamiento, dejando de lado la información que evidencia que la gran mayoría de la población sí respeta la cuarentena. El sesgo de optimismo, nos lleva a creer que por el hecho de ser nosotros mismos, tenemos menos probabilidad de tener esta enfermedad y si sucede, ésta no nos afectará demasiado. Finalmente, el sesgo de ilusión de control, hace pensar que algunas acciones específicas, como acaparar todo el papel higiénico, nos permiten controlar esta situación.

 

Por ello, es importante que se dispongan de herramientas o técnicas que verdaderamente generen un cambio en las conductas de las personas. Las ciencias del comportamiento han propuesto diversas estrategias que permiten que los ciudadanos modifiquen su conducta. Primero, el modelo de comportamiento de Flogg, el cual señala que para que una acción (lavarse las manos) se realice, deben cumplirse tres requisitos, existir un nivel adecuado de motivación, la persona debe tener la capacidad para poder realizarlo y debe aparecer un “disparador” para que se lleve a cabo, si uno de los tres elementos faltan esta no se producirá. Segundo, la “rueda de cambio del comportamiento”, basada en tres elementos, la capacidad que permite realizar la acción (saber usar una mascarilla), la motivación que energiza y dirige el comportamiento (el convencimiento de que las mascarillas nos protegen), y la oportunidad, que incluye los factores externos que permiten o impulsan la conducta (ver un cartel que nos indique usarla). Tercero, el modelo de diseño de sistemas persuasivos, como su nombre lo indica, es incluir elementos de persuasión en aplicaciones de celulares, páginas web, videojuegos o cualquier dispositivo tecnológico; por ejemplo, en una aplicación móvil que sirve para identificar sujetos que han estado en contacto con otros infectados. Según este modelo se deben cumplir cuatro categorías, las cuales son: apoyo a la tarea principal, que consiste en clarificar el por qué se ha desarrollado, exponer sus garantías, definir a quién va dirigido y el contexto; apoyo al diálogo, son mensajes de agradecimiento entre las autoridades sanitarias y los usuarios; credibilidad, información sobre los organismos oficiales y científicos que auspician la aplicación; y apoyo social, testimonios de personajes influyentes que recomienden su uso. Finalmente, la teoría del acicate que está basada en pequeños incentivos o “empujones” para modificar la conducta, un ejemplo de esto son las marcas en los suelos que indican la distancia que cada persona debe mantener en una cola.

 

Apreciación crítica

La psicología tiene un rol relevante en esta situación de pandemia, ya que se requieren de sus conocimientos para lograr una verdadera modificación en las conductas de las personas y de esta manera evitar contagios y muertes. Si bien es cierto que no existe aún un tratamiento o cura que los ciudadanos podamos disponer, la ciencia de la conducta cuenta con un importante rol para mejorar la situación de crisis que aún viven algunas zonas del Perú. Se puede tomar como ejemplo, la situación de Lima Metropolitana, cuando la curva de contagios y muertes diarias se encontraba en la cima, para poder analizar los errores más comunes que se cometieron y que causaron estas altas cifras.

Pierina Pighi (2020), en su artículo periodístico de BBC News Mundo, señala que uno de los factores que permitió que el Perú sea uno de los países con más alta tasa de contagios y muertes, fue por un enfoque centrado en los cuidados intensivos más no en la prevención. Otro factor fue que los peruanos no están dispuestos a cumplir las reglas y restricciones impuestas por el gobierno para prevenir contraer el virus. Lo anterior muestra una necesidad de emplear técnicas y estrategias efectivas, como los mostrados en el estudio, para así lograr un cambio en los comportamientos habituales de los ciudadanos y ellos adquieran nuevas conductas (el distanciamiento social, el uso correcto de las mascarillas, el lavado correcto de manos, entre otros) con la finalidad de contrarrestar el contagio de la covid-19.

 

Referencia del artículoArmayones, M. (2020). El comportamiento, una bala contra la COVID-19. Mente y cerebro, 102, 22-28.  Recuperado de https://bibvirtual.upch.edu.pe:2088/revistas/mente

-y-cerebro/la-fuerza-de-la-respiracin-consciente-799/el-comportamiento-una-bala-contra-la-covid-19-18612

Otra referencia

Pighi, P. (2020). Coronavirus en Perú: 5 factores que explican por qué es el país con la mayor tasa de mortalidad entre los más afectados por la pandemia. BBC News Mundo. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53940042